Cómo el comportamiento de tus clientes afecta a la entrega de tus emails

Uno de los problemas más habituales al que se enfrentan todos aquellos que se dedican al email marketing es no conseguir que sus mensajes lleguen a la bandeja de entrada. Seguro que alguna vez te ha pasado: envío un mensaje legítimo sobre una base de datos opt-inrespetando los aspectos técnicos y formales y aun así, ¡mi mensaje es considerado SPAM!

La reputación de nuestro envío es lo que determina si el mensaje llega correctamente a la bandeja de entrada, a la carpeta de spam o directamente no llega. Esta reputación se basa fundamentalmente en 3 aspectos:

  1. Aspecto Técnico: SPF, DKIM, Reputación de las IPs y del dominio
  2. Mensaje: Cuerpo y contenido
  3. Comportamiento: Aperturas, clics, correo no deseado, higiene de listas, Spamtraps

En este post nos queremos centrar en el comportamiento del destinatario, que en los últimos años ha cobrado gran importancia y hoy en día es fundamental para poder comunicarnos correctamente con nuestros clientes.

Antes, los proveedores de correo electrónico se basaban principalmente en los filtros de contenido para determinar si los correos electrónicos eran spam, y era relativamente fácil de evitar esos filtros: evitar ciertas palabras específicas, no incluir ciertos enlaces, añadir las cabeceras necesarias, etc. Pero con el actual modelo basado en el compromiso, los proveedores de correo electrónico recurren menos al filtrado basado en equipos lógicos y más en los seres humanos, irracionales y emocionales.

El comportamiento de nuestros clientes es en resumen cómo interactúan éstos ante nuestros mails: si los abren o no, si hacen click en él, si nos marcan como Correo no deseado etc.

Influencia del comportamiento en la entrgabilidad

Problema: el 20% de los correos legítimos no llegan nunca a la bandeja de entrada.
Desde hace tiempo, los filtros de los servidores de correo más importantes, como Gmail y Hotmail empezaron a dar más peso a estas métricas de comportamiento. Recordemos que diferenciar entre SPAM (¡95% del correo mundial!) y el correo legítimo es el origen de los filtros antispam. Estos filtros utilizan su reputación del remitente para tomar las decisiones de filtrado. Una mala reputación significa que los mensajes de correo electrónico serán bloqueados.

Estarás pensando que todo esto es muy interesante pero… ¿cómo hago para que mi correo no sea considerado Spam?. Pues bien, no hay una solución mágica pero sí varios aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar citaremos aquellos aspectos sobre los que el emisor juega un papel activo y que debe respetar.  La aplicación de las prácticas positivas a la hora de comunicar con los receptores ayuda a crear un comportamiento positivo por parte de éstos, lo cual se traduce una mejor entrada en inbox. Llevándolos a cabo ayudaremos a mejorar nuestra reputación:

Comportamiento emisor

Del mismo modo, los acciones que lleve a cabo el receptor impactan en la reputación del sender:

Comportamiento del receptor

 

Como resumen, podemos decir que para que el comportamiento de nuestros suscriptores impacte de manera positiva en nuestra reputación, hay que ofrecer contenidos que interesen, sólo a quien interese y cuando le interese. además de asegurarnos que le enviamos contenido a quién realmente le interesa recibirlo.

Esta es la diferencia entre gritar y escuchar, entre abusar y respetar, entre caer en el olvido o comunicar.