La creación de una identidad gráfica representa el momento culminante en el que la empresa se muestra ante los ojos del cliente. Se trata de sintetizar lo más posible todo el significado de una marca en un diseño que, al momento de implementarse, logre transmitir al cien por ciento su esencia.

Es todo un arte, y como tal, se requiere de un proceso creativo para lograr el objetivo. Cada diseñador define su propio camino a seguir, en esta ocasión te compartiremos los puntos básicos que tomamos en cuenta cuando elaboramos una identidad gráfica.

Conceptualizamos

Es decir, buscamos palabras o conceptos breves que encierren las ideas y significados que el cliente nos ha compartidos sobre su marca. En esta parte del proceso, es fundamental tener claro lo que ofrece, a quién va dirigido el producto/servicio y cuál es el mensaje principal.

Representarlo iconográficamente

Una vez aterrizados varios conceptos, el siguiente paso es averiguar cómo representarlo iconográficamente. Lo ideal es buscar varios iconos o imágenes para los conceptos, sin hacer referencia a la marca aún. En el caso que se ejemplifica a continuación, la idea era proyectar a Hospicio como un espacio de co-working para crear relaciones de trabajo e interacción entre los usuarios. A partir de ahí surgieron varias ideas para representarlo.

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Conceptos para Hospicio

Bocetaje

En este punto del proceso combinamos tanto la conceptualización como la representación iconográfica y además utilizamos a la marca como elemento principal. Por ejemplo, si existe un eslogan, podemos considerar incluirlo o no en el logo. También hay que tomar en cuenta la tipografía y el conjunto de elementos gráficos que acompañarán esta identidad.

Nos gusta empezar aterrizando las ideas en papel, esto agiliza el proceso de bocetaje. Después lo llevamos a digital, ya con una estructura un poco más definida.

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Bocetaje en papel

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Origen y evolución de los elementos

Digitalización, aquí optamos por hacer modificaciones a la tipografía para mantener el mismo concepto.

Digitalización, aquí optamos por hacer modificaciones a la tipografía para mantener la misma línea de diseño y concepto.

Jugamos con el color

Hasta el momento todo el proceso está en blanco y negro, llegó la hora de determinar el color tomando en cuenta la emoción y sensación que queremos transmitir. Elegimos por lo menos dos opciones posibles que generen armonía con todos los elementos.

Pruebas de color

Pruebas de color

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Composición conceptual del logotipo

Pruebas de usabilidad

La última etapa consiste en saber cómo se verá tu identidad gráfica ante el ojo del cliente. Tomamos como referencia todas las aplicaciones posibles como tarjetas de presentación, empaques, hojas membretadas, publicidad, etc. y también los distintos tamaños en los que se puede presentar. Probamos con los colores en positivo y en negativo para asegurarnos de que la opción elegida es la mejor.

Aplicaciones

Aplicaciones

Una vez que elegimos la opción final, se comienza a desarrollar el manual de uso de la imagen en sus distintas aplicaciones. En otro artículo te compartiremos los elementos que este manual debe incluir para terminar de aterrizar tu identidad gráfica.